¿Por Qué un Hombre de 61 años de Edad Recibe una Cirugía de Corazón en Lucile Packard Children’s Hospital Stanford?
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A los 61 años, Sang Hee Yoon no parece ser paciente para un hospital de niños.
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Adult congenital heart disease patient Sang Hee Yoon, center, and his wife, Min Wha Yoon, chat with Mr. Yoon's doctors, (L-R) George Lui, MD; Daniel Murphy, MD; and Katsuhide Maeda, MD. (Photo: Business Wire)
Sin embargo, a principios de este año, el hombre de San José, California, fue llevado al quirófano en el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford como parte de un grupo de adultos en rápido crecimiento cuyos defectos congénitos del corazón requerían la pericia de los cirujanos cardíacos pediátricos.
Cuando Yoon nació, pocos bebés con cardiopatía congénita grave sobrevivían a la infancia. Hoy, después de medio siglo de mejoras en nuestra capacidad para corregir estos defectos, más de un millón de adultos estadounidenses viven con enfermedad cardíaca congénita, y la cifras crecen a razón de 20 000 personas por año. El triunfo de su larga supervivencia presenta nuevos retos para ellos y sus médicos.
"Los pacientes regresan a los 40 o 50 años de edad y nos dicen: "Mi médico dijo que estaba curado", manifestó el Dr. George Lui, Director Médico del Adult Congenital Heart Program en Stanford, una colaboración entre el Heart Center en Lucile Packard Children’s Hospital y Stanford Health Care. Las correcciones quirúrgicas de la infancia de algunos pacientes se consideraron inicialmente tan exitosas que nunca esperaron regresar a visitar a un cardiólogo, señaló Lui, quien también es profesor clínico asistente de medicina cardiovascular y de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. En otros casos, la primera cirugía fue tan inusual y riesgosa que el cirujano desalentó al paciente para someterse a otras operaciones.
Los doctores han aprendido que la mayoría de adultos con cardiopatías congénitas corregidas no se curan. A medida que la disciplina ha madurado, los cardiólogos han perfeccionado sus conocimientos sobre cómo ayudar a los pacientes como Yoon a navegar los riesgos de vivir con problemas del corazón persistentes, así como aprender cómo los defectos congénitos interactúan con los problemas cardiovasculares que las personas adquieren con la edad.
Los médicos de Stanford Medicine se basan en el conocimiento de la cardiología pediátrica y de adultos para diagnosticar la afección actual del corazón de los pacientes y proporcionarles el asesoramiento del estilo de vida, administración médica y los tratamientos intervencionistas y quirúrgicos. También trabajan para ayudar a los adolescentes con defectos congénitos del corazón a lograr una transición sin problemas de la atención pediátrica a la adulta.
Cirugía pionera en 1975
Yoon fue diagnosticado a los 21 años en su Corea natal, cuando una prueba mostró tetralogía de Fallot, un defecto del corazón y de los vasos sanguíneos que se caracteriza por la falta de flujo sanguíneo a los pulmones. El diagnóstico explicó sus años de dolores de cabeza intensos, opresión en el pecho, labios y uñas azules, y dificultad respiratoria grave. De niño y adolescente, no podía caminar más de unos pocos metros sin tener que detenerse y ponerse en cuclillas para recuperar el aliento. Su cuerpo no estaba recibiendo suficiente oxígeno. También tuvo problemas con la depresión, la sensación de que estaba demasiado enfermo como para llevar una vida normal.
"No podía soñar con el matrimonio, ya que con esa afección se supone que uno no debe casarse", señaló Yoon, hablando a través de un intérprete sobre sus recuerdos de la época antes de su diagnóstico.
La cirugía de Yoon de noviembre de 1975 fue una de las primeras realizadas para la tetralogía de Fallot en Corea. Su cirujano no estaba seguro de lo bien que funcionaría la corrección, y advirtió que Yoon todavía tenía un soplo en el corazón causado por una válvula que no funcionaba bien. Pero Yoon se recuperó bien de la cirugía y se sintió mucho mejor. Se casó, se convirtió en pastor, y él y su esposa tuvieron cuatro hijos. En 1999, la familia se mudó a California.
Luego, en 2002, Yoon estaba podando árboles en su casa en San José cuando se sintió mareado y débil. Algunos de sus síntomas anteriores no habían desaparecido por completo, tenía dolor persistente en el pecho y dificultad para respirar a grandes altitudes. Sin embargo, en los chequeos con el cardiólogo, el Dr. Daniel Murphy, en la clínica cardíaca congénita para adultos, Yoon se tranquilizó inicialmente al saber que su corazón estaba en relativa buena forma.
Pero con el tiempo, las cosas cambiaron. A principios de este año, una resonancia magnética reveló que el lado derecho de su corazón se había ampliado, un precursor de la insuficiencia cardíaca. Como es común en adultos con cardiopatías congénitas, la válvula que no funcionaba bien estaba causando estragos. La sangre se retrolavaba en su corazón y lo hacía trabajar más.
"El ventrículo derecho del Sr. Yoon, la cámara del corazón que bombea sangre a los pulmones, había crecido cada vez más", manifestó el Dr. Katsuhide Maeda, cirujano cardiotorácico pediátrico en Packard Children, que es parte del equipo de cardiopatías congénitas del adulto. "Tenía casi el doble de su tamaño normal".
Murphy y Maeda recomendaron una nueva válvula cardíaca, lo que requeriría una cirugía a corazón abierto. La perspectiva puso nervioso a Yoon, pero los médicos le aseguraron que dicho procedimiento se habían vuelto más seguro desde su primera operación en Corea hace décadas, y le advirtieron que sin la válvula, su corazón seguiría debilitándose.
"La explicación del Dr. Murphy sobre su afección fue perfecta", señaló la esposa de Yoon, Min Wha Yoon. "Él dijo: 'El barco se está hundiendo y el agua está llenando al barco. Si tienes músculos fuertes, puedes sacar el agua con fuerza, pero si no tienes mucha fuerza, no puedes".
"Si esperas demasiado, el corazón no se recupera", señaló Murphy, quien también es profesor de pediatría en la Facultad de Medicina. "Realmente tratamos de proteger el músculo del corazón al reemplazar la válvula".
Ese consejo convenció a los Yoon. "Después de esa explicación, decidimos: Este es el momento de someterse a una cirugía otra vez", manifestó Min Wha Yoon.
La cirugía, el 13 de mayo, duró cerca de cuatro horas. "Colocamos una válvula de bioprótesis hecha de tejido de cerdo", manifestó Maeda, quien también es profesor clínico asistente de cirugía cardiotorácica en la Facultad de Medicina. "Es un procedimiento bastante estándar y salió realmente bien". Sang Hee Yoon fue sin duda la única persona de 61 años de edad en recibir una cirugía en el hospital infantil ese día.
Después de que Yoon despertó de la cirugía, se sorprendió al notar que el dolor persistente que había soportado durante décadas se había ido. Mientras se recuperaba, manifestó sentirse más saludable que en cualquier otro momento de su vida.
"Respirar es mucho más fácil que antes", señaló. Sus dolores corporales generalizados y la opresión en el pecho también han desaparecido por completo. Sus hijos y sus 10 nietos están encantados con los cambios. "Están muy felices por mi condición", manifestó. "No solo los miembros de la familia, sino todos los que conozco dicen: 'Te ves tan saludable!'" Los Yoon ya han visitado el Parque Nacional Kings Canyon, un destino que eligieron por su paisaje montañoso. "Siento tanta gratitud que ahora puedo disfrutar de mi nueva vida", señaló Yoon.
Todavía va a necesitar chequeos, pero Yoon está en mejor forma que muchos adultos con cardiopatías congénitas, la mitad de los cuales se calcula que no están recibiendo atención especializada. En lugar de enfrentarse a su destino incierto, su cirugía lo ha colocado en la categoría de personas sanas que el Programa de Cardiopatías Congénitas del Adulto pretende crear.
"No queremos que sean pacientes del corazón; queremos que sean personas que vienen aquí para que les revisen el corazón", manifestó Murphy. "Se trata de dar a las personas vidas más saludables y felices al ofrecer toda una vida de atención de alta calidad".
Acerca de Stanford Children’s Health y Lucile Packard Children’s Hospital Stanford
Stanford Children’s Health, junto con Lucile Packard Children’s Hospital en su esencia, es la mayor empresa de atención médica del Área de la Bahía, dedicada exclusivamente a los niños y a las mujeres embarazadas. Reconocido desde hace tiempo por U.S. News & World Report como uno de los mejores de los Estados Unidos, somos un líder mundial en su clase, ofreciendo atención y resultados extraordinarios en cada especialidad pediátrica y obstétrica, con el cuidado que va desde la rutina hasta lo inusual, independientemente de la capacidad de una familia para pagar. Junto con los médicos, las enfermeras y el personal de Stanford Medicine, ofrecemos nuestra investigación y atención innovadora a través de asociaciones, colaboraciones, difusión, clínicas especializadas y centros de atención primaria en más de 60 localidades en el norte de California y 100 localidades en la región occidental de los EE. UU. Como organización sin fines de lucro, estamos comprometidos a apoyar a nuestra comunidad (desde el cuidado de niños sin seguro o con seguro insuficiente, adolescentes sin hogar y madres embarazadas, hasta la ayuda para restablecer el cargo de enfermeras escolares en las Facultades locales). Más información en stanfordchildrens.org y en nuestro blog Healthier, Happy Lives. También puede descubrir cómo estamos Construyendo el Hospital del Futuro. Únase a nosotros en Facebook, Twitter, LinkedIn y YouTube.
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