Foley Hoag gana histórica victoria para las Filipinas en el mar del sur de China
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Hoy ratificó unánimemente un tribunal arbitral internacional los reclamos de las Filipinas contra China en un arbitraje que ha sido objeto de gran interés internacional. El tribunal rechazó el reclamo de China a “derechos históricos” en las áreas marítimas comprendidas en su “línea de nueve puntos” por ser inconsistente en cuanto a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
El caso ha captado la atención mundial porque se trata de cuestiones críticas relativas a los reclamos expansivos interpuestos por China respecto de cerca del 90% del mar del sur de China, área de enorme importancia estratégica por donde cada año circulan más del 50% de las naves comerciales del mundo.
Los socios de Foley Hoag Paul Reichler, Lawrence Martin y Andrew Loewenstein lideraron el equipo legal que representó a las Filipinas.
“El presente fallo histórico no solo reivindica los reclamos de las Filipinas, sino que ha dado una claridad muy necesaria en cuanto a los derechos y obligaciones legales de las Partes en virtud de la Convención sobre el Derecho del Mar de la que ellas y más de 180 Estados son signatarios”, comento Paul Reichler.
“El fallo del tribunal no solo beneficia a las Filipinas sino que también beneficia a los restantes Estados que bordean el mar del sur de China como Indonesia, Malasia y Vietnam”, agrego Reichler. “Si la línea de los nueve puntos de China es inválida en cuanto a las Filipinas, es igualmente inválida para los mencionados Estados y desde luego, para el resto de la comunidad internacional.”
El tribunal arbitral de 5 miembros fue convocado en 2013 en virtud de los términos de Anexo VII de la Convención del Derecho del Mar. El tribunal estuvo conformado por algunas de los expertos de mayor prestigio del mundo en el derecho del mar y estuvo presidido por el Sr. Thomas Mensah de Ghana, ex presidente del Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo, Alemania, e incluyó también, a tres de los jueces actuales en dicho Tribunal (procedentes de Francia, Alemania y Polonia), y el anterior director del Netherlands Institute for the Law of the Sea (Instituto del Derecho del Mar de los Países Bajos).
“Sin duda, este fue el panel de árbitros más preeminente y más respetado en conocer en un caso relativo al Derecho del Mar,” comentó Reichler, “y nosotros [Foley Hoag] hemos participado en casi todos ellos.”
En enero de 2013, las Filipinas inició el arbitraje, tras reclamar China derechos exclusivos sobre el 90% de las aguas del mar del sur de China y el fondo marítimo y todos sus recursos, negando a las Filipinas permiso para la pesca o exploración de petróleo aun en las zonas cercanas a la costa de Filipinas. China reclamaba jurisdicción y derechos exclusivos dentro de su denominada línea de los nueve puntos respecto de la cual todos los Estados vecinos han protestado y ningún Estado aparte de China reconoce.
Las Filipinas también ha pretendido determinaciones en relación con la interferencia ilegal de China en cuanto a la jurisdicción y los derechos soberanos de Filipinas en su zona económica exclusiva y plataforma continental dentro de las 200 millas náuticas de sus costas; que ninguna característica en el mar del sur de China genere derechos marítimos más allá de un mar territorial de 12 millas náuticas y que las actividades de construcción en las islas en el área por parte de China han provocados daños medioambientales masivos en violación de las disposiciones de la Convención en relación con el medio ambiente marino.
China se negó a participar formalmente en los procedimientos. No obstante ello, el Tribunal siguió adelante con el caso. Las disposiciones pertinentes de la Convención del Derecho del Mar, a las que China asintió cuando la ratificó en 1996, expresamente establecen que las Partes dan su consentimiento al arbitraje vinculante de las disputas que se susciten en virtud de la Convención y que los procedimientos pueden continuar aun en el caso de no comparecer alguna de las partes.
El fallo del Tribunal ratificó en todos los sentidos críticos los reclamos de las Filipinas. Específicamente, determinó que los derechos de China en el mar del sur de China, al igual que los de las Filipinas y de otros Estados, no pueden extenderse más allá de los límites claros que se encuentran establecidos en la Convención del Derecho del Mar. Asimismo, determinó que el reclamo de China en cuanto a los “derechos históricos” en las áreas del Mar de China Meridional comprendidas en su línea de nueve puntos es contraria a la Convención, siendo por lo tanto, ilegal.
El fallo del Tribunal sobre la línea de los nueve puntos de China se trata de un fallo verdaderamente histórico. Igualmente histórico es el fallo del Tribunal en relación con el medio ambiente marino. “Por primera vez una corte o tribunal internacional hizo efectivas las disposiciones de la Convención en relación con la protección del medio ambiente,” comentó Lawrence Martin de Foley Hoag. “Los Estados deben ponerse sobre aviso con respecto a que pueden esperar que se exigirá que cumplan con su obligación de proteger y preservar el medio ambiente marino en los océanos y mares mundiales.”
La victoria de Filipinas está enormemente en deuda con el ex Presidente Benigno Aquino III y su Secretario de Relaciones Exteriores, el Embajador Albert del Rosario, bajo cuyo liderazgo el caso fue presentado y procesado con éxito. Además de Foley Hoag LLP, las Filipinas fue representada por el Profesor Bernard Oxman de la Universidad de Miami, el Profesor Philippe Sands QC de University College London y el Profesor Alan Boyle de la Universidad de Edinburgo.
Un resumen de los puntos más importantes del laudo arbitral se encuentra aquí.
Vea la versión original en businesswire.com: http://www.businesswire.com/news/home/20160712006549/es/
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